Archive for the Viajes Category

Las 10 casas más extrañas

Posted in Actualidad, Curiosidades, Imágenes, Rarezas, Viajes on agosto 28, 2008 by denis91

Todos queremos que nuestra casa sea algo no común… esta gente sin duda lo ha logrado 😀

Wozoco Apartments (Amsterdam-Osdorp, Holanda)

Floating Castle (Ucrania)

Habitat 67 (Montreal, Canada)

Free Spirit Spheres (British Columbia, Canada)

Cube House (Rotterdam, Netherlands)

Gangster’s House (Archangelsk, Russia)

Mushroom House (Cincinnati, Ohio)

Upside-Down House (Syzmbark, Poland)

Pod House (New Rochelle, New York)

Heliotrope Rotating House (Freiburg, Germany)

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Los pueblos mas largos y cortos del mundo

Posted in Curiosidades, Viajes on julio 21, 2008 by denis91

En la época anterior al GPS, uno podía perderse con relativa facilidad por la red de carreteras de cualquier país, especialmente por las carreteras comarcales, esas lenguas de aslfalto sin indicadores ni hitos kilométricos que unen pequeñas localidades distantes entre sí. Si uno era previsor y llevaba un mapa, le bastaba llegar a cualquier pueblo y orientarse. Lo malo venía si era de noche, había niebla y llovía, y uno se saltaba el cartel de la entrada al pueblo y seguía tan perdido como antes. Pasa a menudo, todavía. Salvo en el oeste de Gales. En el oeste de Gales hay un lugar cuyo cartel es sencillamente imposible no ver cuando pasa delante, aunque el conductor sea José Feliciano. Porque a ver quién es el que deja de percatarse de un letrero que reza Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch.

Llanfairetcétera (click para ampliar)

Llanfair… y todo lo que sigue

Llanfair etcétera (no pienso escribir el nombre otra vez, que me descuadra los márgenes) es una localidad de poco más de tres mil habitantes en la isla galesa de Anglesey. Su nombre original no era ese, sin embargo. Hasta 1860 la localidad se llamaba Llanfair Pwllgwyngyll, que tampoco es que sea algo sencillo de pronunciar (los galeses, por lo visto, le tienen cierta alergia a las vocales). Pero en ese año el cachondo del alcalde decidió que quería tener la estación de tren con el nombre más largo de todo el Reino Unido (quizá para que empezaran a anunciar el nombre del pueblo nada más salir de la estación anterior), y le puso su nombre actual. La localidad es visitada por turistas deseosos de hacerse una foto con uno de los carteles más peculiares del universo conocido. El nombrecito de marras significa en galés algo así como La Iglesia de Santa María en el hueco del avellano blanco cerca de un rápido torbellino y la Iglesia de San Tysilo junto a la gruta roja. Lo dicho, el alcalde era un cachondo. El topónimo tiene 58 letras (de las cuales doce son vocales y diez son eles), lo que lo convierte en el más largo de Europa. Pero no del mundo.

En la isla Norte de Nueva Zelanda existe un lugar con un nombre aún más largo. Es una colina en mitad de la nada, cuyo nombre sobrepasa a Llanfairetcétera en más de treinta letras y se sale de los márgenes de la pantalla:

Taumatawhakatangihangakoauauotamateaturipukakapikimaun- gahoronukupokaiwhenuakitanatahu

Taumatawhakaetcétera (click para ampliar)

Taumatawhaka… y lo que sigue.

El nombre de esta colina ha figurado en el Libro Guiness en varias ocasiones como el nombre más largo del mundo en lengua inglesa, y es el topónimo de una sola palabra más extenso que se conoce. Su significado en la lengua de los aborígenes neozelandeses es aún más divertido que el de Llanfairetcétera. La cima donde Tamatea, el hombre de las rodillas grandes, el trepador de montañas, el devorador de tierra que viajó a través de ella, tocó la flauta nasal a su amada. Se quedaron tan anchos, los maoríes. Ii, Finlandia (click para ampliar)

¿Y el nombre más corto del mundo? En España tenemos un candidato, Ea, en Vizcaya. Su marca de dos letras se ve igualada por Aa, en Estonia, Ee, en los Países Bajos, Ii, en Finlandia, Oô, en Francia, el maravilloso reino de Oz, también en Francia, y varias decenas de pueblos más alrededor del mundo cuyos nombres contienen dos letras, entre ellos, la pedanía de Pi, en Cataluña, cuyo nombre no deja de ser algo geek además de muy corto. Pero ninguno de estos pueblos puede presumir de tener el nombre más corto del mundo. Ese honor les corresponde, a Y, un pueblo de Alaska de poco más de mil habitantesY, Francia (click para ampliar) en las afueras de Anchorage, y también a Y, una localidad de la Picardía francesa, cuyos escasos cien habitantes son llamados Ypsiloniens, o Ypsilonianos. Estos dos pueblos comparten el galardón con una localidad noruega que, además de tener el nombre más corto del mundo, es la primera localidad del planeta por orden alfabético. Se trata de Å (pronúnciese “O”) , una localidad de las Islas Lofoten, al noroeste de Noruega, que comparte nombre con otros siete pueblos del país y uno más en Suecia. ¿Y cómo es que ocho pueblos acaban llamándose Å? Sencillo, Å es la palabra en noruego para “riachuelo”.

Å, Islas Lofoten, Noruega

Para saber más: En la Wiki inglesa, Lista de los nombres más cortos y más largos del mundo.

este trabajo es obra de fronterasblog

Viajes extraordinarios en Taxi

Posted in Curiosidades, Fronteras, Viajes on julio 18, 2008 by denis91

¡Taxi!

Cualquier taxista que se precie tiene centenares de anécdotas que contar, desde los pasajeros famosos que han llevado hasta los mamones que han echado la papilla en la tapicería del asiento trasero. En una ocasión una taxista de un pueblo cercano a Barcelona me contó que la carrera más larga que había realizado consistió en llevar unas piezas de una máquina hasta Málaga. Otro taxista, madrileño esta vez, se reía al recordar a un pasajero que se subió al coche y dijo “Tengo que ir a Sevilla, pero no a la calle, la ciudad”. Sin embargo, ninguna de esas carreras puede compararse ni siquiera de lejos con la que el vizcaíno Carlos Arrese y los ingleses Jeremy Levine y Mark Aylett realizaron en 1994.

Durante una noche de copas en Londres, estos tres amigos comentaron, entre risas, la posibilidad de coger un taxi para ir a Durban a ver a un amigo de uno de ellos. La idea, en vez de disiparse al día siguiente junto con los vapores etílicos, se convirtió en un proyecto entre lo enloquecido y lo portentoso, y se pusieron manos a la obra. Lo primero fue agenciarse un taxi. Obviamente no iban a parar uno en Trafalgar Square y decirle to South Africa, please. Contactaron con la Asociación de Taxistas de Londres para contarles su idea, y sorprendentemente, a los ingleses les gustó. Les facilitaron las cosas para adquirir un Metrocab negro (el Metrocab es el clásico taxi de Londres), y les dieron la licencia para conducirlo saltándose los exámenes pertinentes. La única condición que les pusieron es que no llevaranLondon Taxi pasajeros, al menos en territorio inglés. Recibieron el apoyo de la Asociación Nacional del Taxi de Inglaterra, del Foreign Office y de una treintena de entidades más. Los patrocinadores sumaron un total de 30.000 € de la época para la expedición.

El presidente honorífico de la asociación de taxistas es Felipe de Edimburgo, el marido de Isabel II. Fue él quien se encargó de la bajada de bandera en una ceremonia en el palacio de Buckingham, ceremonia a la que asistió un delegado del Libro Guiness y un empleado de la compañía de taxímetros que procedió a lacrarlo. Desde allí partió la aventura, que planteó numerosos problemas. El primero de ellos, el recorrido. Un taxi londinense no es un 4×4, y no puede circular por las pistas de arena del norte de África, por lo que decidieron rodear el Mediterráneo por Oriente Medio.

El viaje les llevó en ferry desde Plymouth a Santander, de allí a Bilbao y Madrid, para posteriormente tomar la A-2 hacia Barcelona. Atravesaron el sur de Francia para entrar en Italia, donde pararon en Roma. En barco llegaron a Grecia, que cruzaron para entrar en Turquía. Desde allí, Siria, Jordania y Arabia Saudí serían sus paradas. Una compañía naviera se había ofrecido a llevarles por la patilla para cruzar el Mar Rojo desde el Golfo de Akaba, en Jordania, pero llegaron tarde a la salida del buque. Así que, pertrechados con un salvoconducto expedido por la familia real Saudí, entraron en Arabia, donde el barco les esperó en Jedda para llevarles a Eritrea. En ese país el gobierno les puso una escolta militar en su camino hacia Yibuti, dada la inestabilidad de la zona.

El taxi que recorrió ÁfricaDesde Yibuti siguieron su camino hacia el sur atravesando Etiopía y Kenia. Y llegando a Nairobi el taxi dijo basta. Se les gripó el motor y se quedaron tirados. Sin embargo, el apoyo inglés les solucionó la papeleta. Unos días más tarde, por valija diplomática, llegaron desde Inglaterra las piezas necesarias para la reparación, y pudieron continuar camino. Los pasaportes británicos abren muchas puertas, pero los españoles, al menos en África, no tantas. Así que, tras cruzar Tanzania, en la frontera con Malawi, Carlos Arrese se vio en la tesitura de convencer al guardia fronterizo de que España era miembro de la Commonwealth para que le dejaran entrar en el país. Zambia y Zimbabue fueron los últimos países antes de llegar a Sudáfrica y cruzarla entera hasta el Cabo de Buena Esperanza.

Recorrido del taxi de Carlos Arrese y demás (click para ampliar)

En Sudáfrica tenían concertada una entrevista con Nelson Mandela, por aquel entonces presidente de Sudáfrica, pero el líder sudafricano estaba convaleciente de una operación, por lo que finalmente dueron recibidos por el ministro de deportes y la alcaldesa de Ciudad del Cabo. Y después de todo eso, regresaron. Otros dieciseis mil kilómetros de vuelta. Cuando llegaron de nuevo a Londres, cuatro meses y medio después de haber partido, el taxímetro marcaba 63.500 dólares.

La increible epopeya de los tres amigos ha inspirado, años después, a Patxi Huélamo, un taxista de Vitoria, para conseguir superar su récord. Patxi se propone llevar a cinco pasajeros con su furgotaxi a Shangai desde Vitoria. Para ello cruzará toda Europa, Rusia y China, y regresará a través de la India, Pakistán, Turquía, Siria, Egipto, Libia, Argelia y Marruecos. Tres continentes, dos decenas de países y 40.000 kilómetros en dos meses y medio. La carrera costará algo así como cien mil euros, y Patxitaxi ya tiene cuatro de los cinco acompañantes. No nos queda sino desearle suerte y, sobre todo, buen viaje.

Para saber más:

Carlos Arrese: El trayecto más largo en Taxi, en El blog de Roge; El taxímetro marcó 63.500 dólares, en El Correo; y La carrera más larga, sobre el planeado viaje de Patxi Huélamo, también en El Correo

Fuente: http://fronterasblog.wordpress.com